Crónica de una camada anunciada
Como la mayoría de la vida en esta tierra, todo comenzó gracias a las acciones de los progenitores. Nuestra expectación era mayor que en las ocasiones anteriores, pues Vasco había sufrido una intoxicación leve, estaba convaleciente y se le vio cansado durante el período de monta. Además Dana es una de nuestras “hijas” caninas y sería madre por primera vez.Durante el primer mes esperamos ansiosos, pues no apreciamos cambios externos en Dana. Finalmente la ecografía, realizada a los 25 días de gestación, nos confirmó que venían cachorros en camino. La doctora agregó que eran seis pero que uno era tan pequeño que no llegaría a término. Además, señaló la intoxicación de Vasco como motivo del pequeño número de crías, aunque el padre y la madre hubieran nacido en camadas de 11 y 10 ejemplares respectivamente.
La mañana del jueves 11, correspondiente al día 59 de gestación, Dana me despertó agitada. Me levanté y fui por leche para el desayuno Al regresar la encontré tiritando sobre mi cama. Sospeché que los perritos iban a nacer, y la bajé al rincón con las frazadas y sábanas que teníamos preparadas hacía ya 15 días. Tomé un cojín extra y me senté con ella a esperar, mientras le hablaba y la acariciaba, ya que se veía muy asustada.
Luego de quejidos, de intentar acomodarse sin resultado -y de una pequeña y ansiosa oración a San Francisco(*) por parte de esta relatora-, pudo verse el primero de los cachorros, que no podía salir del todo por más que su madre se esforzaba. Quien escribe buscó un par de guantes y con la mayor suavidad posible, ayudó en la tarea. Pasaron unos momentos donde Dana sacó al recién llegado de la bolsa aún llena de líquido, lo lamió hasta que respiró, le cortó el cordón umbilical y finalmente lo limpió. Sentimos una gran emoción al escucharlo quejarse. Así, en aproximadamente dos horas, llegaron un lindo macho y cuatro hermosas hembras, quienes instintivamente buscaron a su madre y comenzaron a alimentarse.
Dana no se levantó del lado de los cachorros durante casi 72 horas, ni siquiera para hacer sus necesidades, por lo que debíamos llevarle agua y alimento regularmente. Se encargaba de la limpieza de su rincón, incluso de la suciedad producida por los cachorritos.
Poco a poco comenzó a ir al patio, pero volvía en menos de 3 minutos. Si los perritos se quejaban, ella simplemente se devolvía y esperaba otro momento para salir. Recién cerca de los siete días comenzó a salir por períodos más largos y a compartir con Vasco y Tita.
Los goldencitos siempre habían sido activos, habían ladrado –sobre todo de noche- y habían movido sus colas al mamar, pero poco a poco se han independizado y explorado su rincón. A los diez días comenzaron a abrir los ojos, y a los doce días el macho y la hembra de mayor tamaño dieron sus primeros pasos. Todavía se alimentan exclusivamente de leche materna, y ella aún se encarga de sus desechos.
(*)San Francisco de Asis es el patrono de los animales.


0 Comments:
Post a Comment
Links to this post:
Create a Link
<< Home